(CNN) — Durante siglos nos ha fascinado la
idea de crear seres mecanizados que casi podrían confundirse con uno de
nosotros. Y a medida que nuestro conocimiento tecnológico avanza, nos
acercamos cada vez más a lograrlo.
Desde los robots que puedes comprar ahora hasta los que invaden la fuerza laboral y la mili
tar, nuestros amigos automatizados ya no son solo parte de las películas de ciencia ficción.
Pero como muchos avances científicos, la fantasía fue uno de los principales motivadores.
“La investigación científica y la ciencia ficción comienzan con las
mismas palabras: ‘¿Qué pasaría si...?’”, dice el profesor de
Física James Kakalios, titular del curso
Todo lo que sabemos sobre la ciencia lo aprendimos de un comic, de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos.
Así que vale la pena echar un vistazo a los robots más influyentes de la cultura pop que ayudaron a inspirarnos en el camino.
El robot de Leonardo
El famoso pintor, escultor, inventor, ingeniero y genio versátil, Leonardo da Vinci, bosquejó su idea de un “caballero mecánico”.
El resultado fue una especie de armadura automatizada por un sistema de
poleas y palancas, que se cree fue exhibido en una fiesta en la corte
de Milán, Italia, en 1495.
Podía ponerse de pie, sentarse, mover el brazo y levantar su visor.
Cuando las notas del trabajo de Da Vinci fueron descubiertas en la
década de 1950, los investigadores recrearon el “robot”, lo que sugiere
que su idea en realidad habría funcionado.
El autómata probablemente era impulsado por humanos, lo que significa
que técnicamente no es un robot. Pero Leonardo trabajó posterioremente
en construcciones programables, como un león automatizado, lo que
sugiere que definitivamente tramaba algo.
Los primeros ‘robots’
R.U.R. (siglas en inglés de “Robots Universales de Rossum”) es una obra de teatro checa que se estrenó en 1921.
Se cree que fue la primera vez que el término “robots” se utilizó
para describir a personas artificiales, las cuales, en el relato, son
fabricadas con material sintético.
En checo,
robota significa trabajo forzado.
Como ocurre en estos casos, los entres parecidos a
cyborgs de
la obra parecen estar perfectamente felices de servir a los humanos,
hasta que una revuelta termina en la extinción de la raza humana. (No
siempre se gana.)
La obra fue un gran éxito y, para 1923, estaba traducida en 30 idiomas.
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María, la Maschinenmensch
El primer robot de película no se quedó atrás.
En 1927,
Metropolis, de Fritz Lang, retrataba una imagen de un futuro distópico que sería retratado de nuevo décadas después en películas como
Blade Runner.
En este, los industriales ricos crean a un robot mujer para hacerse
pasar por María, una mujer que temen que organice a los trabajadores a
quienes oprimen.
Varias celebridades, desde Queen hasta Nine Inch Nails y Madonna, tienen videos musicales inspirados en
Metropolis o con clips de esta película. Medio siglo después de
Metropolis, el androide C-3PO, de
Star Wars, estuvo altamente inspirado en el robot María.
Las tres leyes de Asimov
El relato corto del que vienen,
Runaround, fue escrito en
1942, pero se dio a conocer para las masas cuando la historia apareció
en la colección de 1950 del escritor de ciencia ficción, Isaac Asimov:
Yo, robot.
Antes de Asimov, la mayoría de las historias de robots seguían un
patrón similar: primero los científicos crean a los robots y luego los
robots se vuelven locos y atacan a sus creadores.
Aburrido de esta narrativa, Asimov estableció nuevas reglas en el camino de la robótica. Sus famosas 'Tres Leyes' son:
• Un robot no puede lastimar a un ser humano, o a través de la inacción, permitir que un ser humano resulte lastimado.
• Un robot debe obedecer las órdenes que le dan los seres humanos,
excepto cuando esas órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.
• Un robot debe proteger su propia existencia, siempre y cuando esa
protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
Pero eso no erradicó del todo los problemas. Muchas de las historias
de Asimov, y las historias y películas que sus leyes inspiraron, se
enfocaron los conflictos que surgen cuando los robots tienen problemas
en decidir cómo obedecer las leyes en situaciones complejas del mundo
real.
Estas leyes también se llevan el crédito por ayudar a crear el robot
“adorable” en la ciencia ficción: un arquetipo popularizado en la
televisión y las películas desde
Perdidos en el espacio hasta
Star Wars y
Cortocircuito.
HAL 9000
HAL 9000 fue, indiscutiblemente, la estrella de
2001: Odisea en el espacio, la épica e innovadora película de Stanley Kubrick de 1968.
Esta voz impasible e incorpórea, capaz de controlar mecánicamente la nave
Discovery,
representaba nuestros temores de lo que pasaría si la tecnología se
saliera de control, en los albores de la Era Espacial. Un año después,
el hombre caminó por primera vez en la Luna.
En lugar de obedecer las Leyes de Asimov, la misión de HAL, antes que
nada, es asegurarse de que la misión de su nave sea un éxito. Y dicha
orden tiene un resultado mortal y casi desastroso.
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Algunos afirman que, debido a que no tenía una forma física, HAL
realmente no es un robot. Pero la Universidad Carnegie Mellon decidió
que merecía entrar al Salón de la Fama de los Robots con su clase inaugural, en 2003.
R2-D2 y C-3PO
Probablemente nadie impulsó más a los robots en la conciencia pública que estos dos, cuando llegaron a la pantalla en 1977.
Llenos de personalidad, galantes y siempre útiles, la pareja ha aparecido en las seis películas de
Star Wars hasta la fecha.
El director, George Lucas, dijo que R2-D2 es su personaje favorito de las películas.
Terminator
Skynet es el sistema que dirige a los Terminator; los robots de la
serie de películas (y posteriormente programas de televisión) que
comenzó en 1984.
Lee: Qué tienen en común Siri y Skynet
Los robots de
Terminator son una nueva encarnación de
nuestros peores miedos; máquinas asesinas que viajan en el tiempo. Y
todo se debe a que las personas a cargo anteponen el "qué podemos hacer"
al "qué debemos hacer".
Data
Data es como un "antiterminator”.
El androide de
Star Trek: la nueva generación es una
creación científica tan perfectamente cercana a un humano, que su mente
hipermotorizada no puede evitar querer ser uno de nosotros.
Al final, un “chip de emoción” concedió el deseo de Data, como a una especie de Pinocho, de convertirse en alguien “de verdad”.
Robotina
Quién no quiere ahorrarse los quehaceres de la casa con un robot, aunque tenga un fuerte temperamento. Robotina, la ayudante de limpieza de
Los supersónicos, se dedicaba a mantener limpia la casa y atender a la familia. Algo no muy distinto de lo que esperan algunos ingenieros de sus robots.
Wall-E
Wall-E salió en 2008.
Podría decirse que la película ganadora de un Premio de la Academia
es la mejor de Pixar, y una gran razón para eso fue la “actuación” sin
palabras pero conmovedora de
Wall-E.
Como en la mayoría de los relatos de ciencia ficción,
Wall-E aborda
cuestiones sociales más grandes, como el consumismo desenfrenado y los
desperdicios ambientales, todo ello con la inocente presencia de un
robot que se conecta con millones de espectadores, jóvenes y viejos, a
un nivel personal.
Fuente:
mexico.cnn.com